Cuidado de la piel y el cabello después del verano

El estado y la apariencia de nuestra piel son importantes para nuestra salud y nuestro bienestar general. Cuando la piel está sana y en buen estado, además de ser suave y de color homogéneo, es capaz de proteger a nuestro cuerpo de factores medioambientales nocivos como los agentes irritantes, los alérgenos y los microbios, y ejercer además funciones de regulación de la temperatura. Hay muchos factores, internos y externos, que afectan al estado de la piel y que influyen en su aspecto y en sus sensaciones.

El verano es una época del año en la que nuestra piel y cabello se ven expuestos a muchas agresiones exteriores, entre ellas, los rayos del sol, el agua salada, y el cloro. La exposición al sol y al calor hacen que la piel pierda elasticidad y que el pelo se deshidrate. Por eso, después del verano es necesario proporcionar al cuerpo algunos cuidados especiales destinados a hidratar, refrescar y regenerar la piel y el cabello.

Le señalamos a continuación algunos de los aspectos a los que debe prestar especial atención:

  • Utilice un jabón y un champú adecuados. Para el cabello, utilice champús suaves, adaptados al tipo de piel. Para reparar el pelo dañado, es esencial utilizar a diario un champú con ingredientes reparadores que ayude a reconstruir la estructura capilar, y después aplicar una mascarilla nutritiva, que reestructurará en profundidad todo el largo del cabello y mejorará así su resistencia y flexibilidad. Para la piel, elija un gel neutro.
  • Séquese bien los pliegues de la piel para evitar la humedad que favorece el crecimiento de gérmenes.
  • Mantenga la piel hidratada, utilizando después de la ducha una buena crema hidratante con componentes “humectantes” que atraigan el agua dentro de la piel y con componentes de efecto oclusivo, que sirven de barrera, para impedir la pérdida de agua epidérmica. En zonas en las que la piel haya sufrido mayor agresión, utilice cosméticos específicos que contengan antioxidantes como la vitamina C y E.
  • La exfoliación o ‘peeling’ acelera el proceso de renovación celular y libera a la piel de células muertas.
  • Los ojos son una de las partes más delicadas de nuestro cuerpo y la zona del rostro con la piel más fina. Es por ello que hay que tratarlos con productos específicos que ayuden a rehidratarlos y a reforzar su barrera cutánea.
  • Los labios también sufren mucho en verano debido al sol, al viento, el calor, la sal del mar, el cloro de las piscinas, etc. y se deterioran en exceso, ya que la capa o mucosa que les protege es extremadamente fina. Hay que repararlos cuanto antes para que vuelvan a recuperar su tersura, su humedad natural y desaparezcan esas molestas grietas e incluso pequeñas arruguitas a su alrededor. Para ello puede usarse un producto labial (crema o stick) y a ser posible con factor de protección solar.
  • La alimentación juega también un papel importante en el mantenimiento de una piel y un cabello saludables. El agua favorece la hidratación y ayuda al organismo a eliminar las toxinas a través de la piel, y una dieta equilibrada proporciona nutrientes que favorecen la restauración de la piel y el cabello dañados.

Para saber qué productos son más adecuados para usted, consulte a su farmacéutico.

 

Fuente: Academia Española de Dermatología y Venereología.